Universos paralelos. fanzineradar

Universos paralelos

Categoría: Escena
Publicado el Domingo, 18 Noviembre 2012
Escrito por Saioa Camarzana Claramunt
                          
Petición de mano
Alberto Puraenvidia y Jose Mortret en la entrada de “La casa de la portera”
Esta vez, Petición de mano de Antón Chejov adaptada por Miguel Ramiro. Aforo de 22 personas, dos salas (o habitaciones de una casa) darán vida a una función que no dejará indiferente a nadie. Por sus pasillos, cuadros de antaño, sillas y espejos al más puro estilo años 20 que es como entrar en casa de tu abuela, se esconde un rocambolesco sentimiento. Un sentimiento humano, miserias y riquezas, deseos e infortunios.
Iván Vasilievich, protagonizado por Daniel Pérez Prada, es un joven hipocondríaco, a la vez que quisquilloso que visita a su vecino (Bermúdez)  para pedir la mano de su hija Natalia (Iris Carrasco). Iván, vergonzoso, atemorizado y nervioso se va por las ramas y ambos, Iván y Natalia, se enzarzan en una calurosa discusión acerca de viejas rencillas familiares. Terrenos de burros, un perro viejo y otro de hocico hundido serán las razones para que la pareja se grite, se humille.
Una petición de mano un tanto inusual que nos lleva de la tragedia al disparate y viceversa. Una obra viva, fuerte, llena de sentimiento y emoción. Un terrateniente ruso y un burgués, sus vidas, sus defectos, sus virtudes, sus lamentos, altanerías y bajezas. Una relación y un diálogo que se puede trasladar a la vida contemporánea, al ahora. Una historia y unas rencillas que no tienen nada que ver con el tiempo y el lugar. Porque a pesar de todo, somos humanos. Una obra atemporal, que bien puede ser actuada en los años 50 que dentro de 20 años. Y todo en un escenario pequeño en el que el actor toca al espectador y el espectador ve manera directa y cercana todas las expresiones de los actores.
Dos habitaciones de una casa que sirven de escenario, sin grandezas ni altanería. Una alternativa a los grandes e impersonales auditorios que acogen a cientos de personas. Sin grandes rótulos que digan que ese lugar es un teatro, el boca a boca ha sido lo que ha llevado a esta casa a ser la casa de todos. Y tal como has entrado en un mundo paralelo, recorres sus pasillos, que ya los has sentido tuyos, y sales a la calle, a la realidad. Al barrio de Lavapiés. Realidad y ficción se difuminan… o así queremos que sea, ya que ¿quién dice qué es ficción y qué es realidad? Una obra que empieza y acaba en una discusión de pareja, tan real como la vida misma, porque  la vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se va a estrenar.